CODEPENDENCIA EN ADICCIONES

CODEPENDENCIA EN ADICCIONES

La presencia de una persona con una adicción en el núcleo familiar supone una afectación directa de todos los miembros, viéndose afectados y manifestando un funcionamiento desajustado al igual que el adicto. La adicción es una pérdida de control absoluta sobre la conducta de consumo, siendo esto último lo único que mueve a la persona, pese a los graves perjuicios que genera tanto para ellos mismos como para las personas de su entorno. Es por esto, que los familiares presentan una preocupación excesiva y desmesurada por evitar, salvar o controlar la adicción de su familiar.

La codependencia se puede definir como una serie de patrones cognitivos y conductuales que aparecen con asiduidad y de manera compulsiva como respuesta a una relación tóxica, siendo en estos casos entre el adicto y sus familiares. La codependencia aparece en aquellas personas que están en contacto con el adicto, generalmente se genera en los familiares aunque también se puede dar en otras personas como amigos o pareja. Resulta llamativo que el hecho de vivir en un ambiente disfuncional generado por una persona adicta puede no promover síntomas a corto plazo, como es el ejemplo de los hijos de padres adictos, sin embargo puede que en un futuro estos terminen teniendo una relación de pareja con una persona adicta, sin que esto sea una decisión plenamente consciente. Esto último sería el reflejo de esa codependencia adquirida en el hogar primario a causa de la adicción de un familiar.

 La codependencia se caracteriza por una serie de síntomas tales como:

  1. Dificultad en el establecimiento y mantenimiento de relaciones saludables con terceras personas.
  2. Bloqueo emocional.
  3. Perfeccionismo
  4. Necesidad impetuosa por controlar las conductas de terceras personas.
  5. Sensación de que las conductas de los demás son responsabilidad de ellos.
  6. Conductas compulsivas.
  7. Gran sentimiento de incapacidad.
  8. Sentimientos de vergüenza.
  9. Baja autoestima.
  10. Dependencia de la aprobación externa.
  11. Sintomatología depresiva.
  12. Dolor de cabeza y de espalda crónicos.
  13. Gastritis y diarreas crónicas.

Estos síntomas aparecen inicialmente en la relación con la persona adicta, aunque luego se transfiere a las demás relaciones del codependiente.

Centrándonos en la relación familiar, entorno donde se aprecia en mayor medida esta codependencia, la relación entre estos y el adicto se va haciendo cada vez más desajustada, incluyendo esto la comunicación. Esta disfuncionalidad en la comunicación propicia el encubrimiento y la justificación de la conducta del adicto, ya que se caracteriza por falta de claridad, siendo indirecta y confusa. En esta misma línea, las reglas familiares se vuelven imprecisas, rígidas o injustas para los miembros del núcleo familiar, distorsionando los roles de cada miembro de dicho núcleo, según va evolucionando el proceso adictivo. Además, los miembros codependientes de la familia se van aislando de su entorno social habitual, haciendo el estilo de vida aún más desorganizado. Por todo ello, resulta importante asumir que una vez que el adicto pide ayuda, y desea abandonar el consumo a través de profesionales, los familiares y concretamente estas personas que generan codependencia del paciente adicto deben recibir tratamiento psicológico para paliar todos los síntomas descritos anteriormente. Además de mejorar la calidad de vida de estas personas, desde el punto de vista psicológico junto con una adecuada adaptación social, también será beneficioso para que estén disponibles de una manera adecuada para promover un buen avance terapéutico del familiar adicto. Les permitirá contar con una estabilidad emocional y un bagaje de herramientas tan amplio que les permita afrontar diversas situaciones con el adicto, con la seguridad y la confianza que requiere.

 

Equipo Terapéutico CTVT

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