Actualidad

TDAH, TUS, Adicciones, Impulsividad

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una disfunción de origen neurobiológico que produce cierto grado de inmadurez en los sistemas cerebrales que se encargan del regular el nivel atencional, de impulsividad y de movimiento de las personas. Ateniendo a los criterios diagnósticos de la APPA, el déficit de atención es un trastorno caracterizado por un patrón persistente de inatención y/ o hiperactividad-impulsividad, que interfiere con el funcionamiento o desarrollo de la persona.

 

En el último mes nos han conmocionado las terribles noticias sobre el atropello y muerte de varios ciclistas en nuestras carreteras españolas. Según informa la DGT, en lo que va de año han fallecido un total de 18 ciclistas.

Estos datos han hecho saltar las alarmas sobre el preocupante índice de personas que conducen bajo los efectos de diferentes estupefacientes. El consumo de alcohol y otras drogas generan cambios en el estado mental de las personas, quienes presentan pérdida de reflejos, enlentecimiento motor, distorsiones visuales, inatención, descontrol de impulsos, y agresividad comportamental entre otros.

 Un síntoma asociado a múltiples patologías

 

En términos generales se puede pensar que el estrés funciona negativamente en los individuos, pero esto no es del todo real. Existe un nivel de estrés que resulta adaptativo y mejora la funcionalidad del individuo, es decir, bajo niveles de presión moderados desempeñamos con mayor eficacia y rendimiento nuestra tarea. Mantener un nivel de activación que no implique la presencia de estrés es algo complejo, especialmente por el estilo de vida y la cultura en la que vivimos. Asiduamente, nos enfrentamos a días repletos de diversas exigencias y constantes retos bien sean personales o profesionales, que incrementan nuestros niveles de estrés.

 La depresión se define como un trastorno del estado de ánimo que se traduce en un descenso del humor que termina en tristeza, y se manifiesta a través de diversos síntomas y signos de tipo vegetativo, emocionales, cognitivos y conductuales que alteran los ritmos vitales y persisten por un periodo mayor a seis meses. Los síntomas psíquicos incluyen desinterés, tristeza, desmoralización, disminución de la autoestima, apatía, etc., mientras que dentro de la sintomatología somática se pueden resaltar aspectos tales como alteraciones en el apetito, disminución o aumento de peso, astenia, alteraciones del sueño con periodos de insomnio y somnolencia, etc.

  La cleptomanía es aquel trastorno que se caracteriza porque las personas no se pueden contener a la hora de robar. Generalmente son cosas que no se necesitan y suelen tener poco valor, aunque pueden darse casos cuya economía del objeto es elevada. Siguiendo los criterios diagnósticos, se encuentra dentro de los trastornos del control de los impulsos, ya que existe una dificultad recurrente para controlarse a no robar, se tiene la sensación de tensión antes de cometer el robo, así como bienestar tras realizarlo. Sin embargo, posteriormente aparecen sentimientos de culpa y vergüenza por la realización de dicho robo, lo que conlleva a largo plazo a sentimientos depresivos, que junto con los sentimientos de ansiedad que generan los impulsos por robar, crean auténticos problemas en las personas que lo sufren.

El fenómeno de la disonancia cognitiva.

A lo largo de nuestra vida, se presentan multitud de situaciones que implican la presencia de disonancia cognitiva. La disonancia cognitiva se define como incompatibilidad entre lo que pensamos (creencias, ideas, valores) y nuestra actuación, es decir, hay una fuerte contradicción entre nuestra parte cognitiva y nuestra parte comportamental. Este desajuste nos genera tensión o incluso ansiedad, pues sabemos lo que debemos hacer, pero hacemos justamente lo contrario. En el día a día se ven ejemplos muy cotidianos como estar realizando una dieta y comer un alimento con un gran valor calórico o no acudir al gimnasio aun cuando nos lo hemos planteado como un objetivo. Para soslayar esta tensión generada por la disonancia solemos utilizar expresiones de autoengaño y autojustificación tales como, “por un día no pasa nada”.

 LOS FAMILIARES; UNA PIEZA FUNDAMENTAL

 

El consumo de sustancias es una enfermedad mental que puede resultar difícil de comprender para las personas de confianza de los pacientes, especialmente del núcleo familiar. Es importante reseñar que el cambio comportamental que se genera a consecuencia de un consumo continuado y perjudicial, provoca un malestar y un desajuste emocional en los miembros del núcleo familiar. Los pacientes que padecen una adicción entran en un bucle en el que mantienen una postura egoísta en la que lo único importante para ellos es continuar consumiendo a toda costa, sin valorar el daño causado a su familia ni adecuar su comportamiento y emociones a fomentar su bienestar. Es por todo esto que las familias mantienen una actitud de desesperación ante no saber qué hacer, y al mismo tiempo sostienen desorientación y falta de entendimiento del funcionamiento de la adicción y de la realidad de la enfermedad en sí misma.

De todos es bien conocida la práctica de salir al bar de tapas con los amigos. Que no falten las cañas para todos mientras se celebra la última champions, o la despedida de soltero/a de nuestro amigo. España es uno de los países europeos con mayor consumo de alcohol. El inicio del mismo se encuentra en torno a los 14 años de edad, a pesar de existir restricciones legales para los menores. A día de hoy, existe un elevado porcentaje de consumo de alcohol cuyas consecuencias se reflejan, lamentablemente, en nuestras carreteras.

La presencia de una adicción en la vida de una persona se instaura con tanta fuerza que requiere de una fuerte motivación interna al cambio para abandonar la conducta adictiva de manera permanente.  Cuando un individuo se inicia en tal consumo o realiza una conducta compulsiva no valora la repercusión real que esto puede tener en su vida, simplemente se valoran los aspectos positivos y el efecto placentero de la misma. Este balance decisional tan determinado por la observación exclusiva de los aspectos positivos y la ausencia de negativos permite que el consumo avance de tal manera que finalmente da lugar a una dependencia, o lo que es lo mismo, la presencia de una enfermedad crónica dada la alteración bioquímica cerebral que mantiene.

                                              

La dependencia a una o varias sustancias o la realización de una conducta compulsiva de manera disfuncional como puede ser la ludopatía o las compras compulsivas son sin dudas patrones de comportamiento perjudiciales y problemáticos en la vida de un individuo. Sin embargo, el problema de la adicción no sólo se ciñe a la conducta adictiva, sino que por el contrario supone un desajuste en otros muchos hábitos y conductas diarias, desde las más simples como puede ser el cuidado básico personal hasta otras más complejas como pudiera ser el mantenimiento de una rutina laboral estable y eficiente.

Cuando un individuo con una adicción decide ingresar en un centro de desintoxicación para iniciar la abstinencia, como es el caso de nuestro Centro de Tratamiento Valle del Tiétar, lo que primero se pone en marcha son cambios en rutinas muy básicas de carácter personal como puede ser una buena alimentación, una adecuada rutina de ejercicio y el cuidado personal diario. Esta será la base que permitirá al individuo fomentar y promover cambios en su vida de mayor envergadura que le permitan establecer una nueva vida y un nuevo funcionamiento vital para favorecer el mantenimiento de la abstinencia.