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Es bien sabido por diferentes estudios que existen ciertos beneficios en el consumo moderado de vino a nivel cardiovascular, siempre y cuando se realice conjunto con una dieta saludable y ejercicio físico. Sin embargo, cuando el consumo de alcohol aumenta de manera exponencial, existen ciertos riesgos a nivel de la salud que son poco conocidos. Uno de los grandes desconocidos dentro de las consecuencias del consumo excesivo de alcohol, es el denominado síndrome de Korsakoff. El alcohol es una sustancia metabolizada por el hígado por la oxidación. La presencia de alcohol en sangre inhibe, por otro lado, el transporte y uso de tiamina (vitamina B1), imprescindible en la transmisión de los impulsos nerviosos cerebrales. Por tanto, el consumo de alcohol tiene importantes efectos en el cerebro.

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una disfunción de origen neurobiológico que produce cierto grado de inmadurez en los sistemas cerebrales que se encargan del regular el nivel atencional, de impulsividad y de movimiento de las personas. Ateniendo a los criterios diagnósticos de la APPA, el déficit de atención es un trastorno caracterizado por un patrón persistente de inatención y/ o hiperactividad-impulsividad, que interfiere con el funcionamiento o desarrollo de la persona.

Aunque se conocen poco, las drogas de origen asiático son cada vez más comunes. A pesar de tener nombres exóticos o impronunciables, están causando estragos y han hecho que salten las alarmas en la Organización Mundial de la salud y en todos los países donde se han detectado estas sustancias. Provienen en su mayoría del oeste asiático y eran hasta hace pocos años consumidas casi exclusivamente por los originarios de estas zonas. Pero recientemente se han comenzado a distribuir entre la población española.

Definida por la OMS en 1964 como enfermedad física y emocional, la adicción es un estado de intoxicación periódica y crónica producida por el consumo repetido de una droga natural o sintética, cuyas características son: el deseo dominante de continuar consumiendo y obtener la droga por cualquier medio, la tendencia a incrementar la dosis, el consumo a pesar de los efectos nocivos para el individuo y la sociedad, y la dependencia física y psicológica, con síndrome de abstinencia si se retira la droga.

En la actualidad se acepta como adicción cualquier actividad que el individuo sea incapaz de controlar, llevándole a conductas compulsivas y prejudiciales para su calidad de vida, y que conducen a un estado psicofisiológico caracterizado por la modificación del comportamiento a causa de dicho impulso irreprimible por consumir.

Pero, ¿Por qué se produce la adicción? ¿Qué ocurre en el cerebro de una persona para que termine siendo adicto y no pueda parar?

Las benzodiacepinas son un tipo de fármaco que deprime el sistema nervioso central, y que es utilizado para el tratamiento de la ansiedad y otros trastornos, como el insomnio o la depresión. Entre estos podemos encontrar el Alprazolam (Trankimazin), Lexatin, Tranxilium u Orfidal, entre otros. Cuando se sigue la pauta médica prescrita, no suelen entrañar repercusiones mayores en las personas y suelen tener el efecto deseado. No obstante, en los últimos años se ha visto incrementado el consumo de estos fármacos hasta llegar a límites preocupantes.

A todos nos gusta sentir placer, estar bien con nosotros mismos y con los demás, reírnos, pasarlo, etc., en definitiva, sentirnos tranquilos, sin el estrés cotidiano que nos genera el trabajo o las mil y una responsabilidades en casa o con los hijos. Algunos, para desestresarnos, hacemos yoga, pilates, deporte, ir de compras, ver una película, salir a cenar… pero otras personas, en cambio, encuentran la manera de relajarse y dejar de estar agobiados a través del alcohol u otras drogas (cannabis, cocaína...). Estos comportamientos son, sin embargo, peligrosos, pues aunque los efectos nos ayudan momentáneamente (evasión, adormecimiento o incluso sociabilidad), a medio y largo plazo resultan más perjudiciales tanto para la salud física como para la salud mental.

Es bien conocido a día de hoy que el consumo de cannabis ha aumentado en la población general, e incluso se está legalizando su consumo en algunos países. El cannabis es una planta natural utilizada como psicoactivo. Sus efectos, de rápida aparición, varían según la dosis, el tipo de cannabis, u otros factores personales. Así, inicialmente, dosis bajas pueden producir sensaciones placenteras de calma y bienestar, aumento del apetito, cierta euforia, locuacidad, sensación de ingravidez (sensación de estar volando), y enrojecimiento de ojos. Igualmente, se observan dificultades en los procesos mentales complejos, en la coordinación, un aumento del tiempo total de sueño y, en ocasiones, pérdida de la percepción de ubicación.

ALCOHOLISMO Y DIFERENCIAS DE GÉNERO

 El presente artículo pretende dar una visión generalizada de la diferencia entre el tipo de consumo de alcohol en las mujeres y en los hombres. Estudios epidemiológicos señalan que el consumo de alcohol en las mujeres ha aumentado en los últimos años, aspecto que ha generado atención por parte de los especialistas a la hora de realizar un análisis y un tratamiento especificado.Es importante señalar que existen características diferenciales cuyo conocimiento es importante para iniciar un tratamiento precozmente. Las investigaciones más recientes evaluadas desde una vertiente cognitiva y motivacional se centran en el estudio de la relación entre las expectativas y el consumo de alcohol, y la influencia que dicha relación puede ejercer en las diferencias individuales, específicamente las debidas al género.

La presencia de una persona con una adicción en el núcleo familiar supone una afectación directa de todos los miembros, viéndose afectados y manifestando un funcionamiento desajustado al igual que el adicto. La adicción es una pérdida de control absoluta sobre la conducta de consumo, siendo esto último lo único que mueve a la persona, pese a los graves perjuicios que genera tanto para ellos mismos como para las personas de su entorno. Es por esto, que los familiares presentan una preocupación excesiva y desmesurada por evitar, salvar o controlar la adicción de su familiar.

La presencia de una adicción en la vida de una persona se instaura con tanta fuerza que requiere de una fuerte motivación interna al cambio para abandonar la conducta adictiva de manera permanente.  Cuando un individuo se inicia en tal consumo o realiza una conducta compulsiva no valora la repercusión real que esto puede tener en su vida, simplemente se valoran los aspectos positivos y el efecto placentero de la misma. Este balance decisional tan determinado por la observación exclusiva de los aspectos positivos y la ausencia de negativos permite que el consumo avance de tal manera que finalmente da lugar a una dependencia, o lo que es lo mismo, la presencia de una enfermedad crónica dada la alteración bioquímica cerebral que mantiene.