Author: tietar

Todas las esferas de nuestra vida se encuentran interrelacionadas y en ocasiones algún desequilibrio que supera nuestra capacidad de respuesta en el ámbito social, laboral, familiar o personal puede generar un desajuste en nuestras vidas del que nos cuesta salir.  En base a la cultura Occidental en la que nos encontramos inmersos, la esfera laboral parece ser el motor que puede determinar en qué medida somos capaces de alcanzar nuestros objetivos en otras áreas vitales. Los medios de comunicación y el márketing de la publicidad tienden a vendernos la idea de que cuantas más cosas materiales tengamos en nuestro poder, más felices seremos. Por esta fábula cada vez invertimos más tiempo y esfuerzo en trabajar, para intentar conseguir el mayor sueldo que podamos, y con esto tratar de alcanzar esa felicidad que anuncian como complemento. Sin embargo, no pensamos en que a lo mejor estaremos tan cansados por las largas e interminables jornadas de trabajo que nos imponemos, que cuando logramos reunir el dinero y adquirir lo que deseamos, no tendremos fuerzas ni motivación para disfrutar de ello.

Este pasado fin de semana se ha conocido el caso de una niña de 11 meses que ha sido trasladada a los servicios de urgencias de Madrid, desde Guadalajara, por una intoxicación grave de cannabis y cocaína. Aún se desconocen los motivos de la intoxicación, estando la investigación abierta para poder esclarecer si se trata de un consumo accidental o intencionado. Por el momento se ha decretado secreto de sumario, aunque la fiscalía ha activado el protocolo correspondiente, retirando la custodia de la menor a los padres.

La estabilidad en cualquier relación sentimental puede suponer un importante factor de protección frente a diversos trastornos psicológicos como pueden ser la depresión, la ansiedad, la anhedonia o incluso trastornos de control de impulsos relacionados con la agresividad, o bien con la adicción de ciertas sustancias y/o comportamientos. Sin embargo, cuando esta estabilidad que mencionábamos se ve afectada en cierta medida, supone un factor de riesgo muy importante, ya que genera una ansiedad y estrés que en muchas ocasiones puede sobrepasar la capacidad de afrontamiento de la persona afectada.

El consumo de alcohol en nuestro país se encuentra entre las tasas más elevadas a nivel mundial. Prevalece sobre todo el consumo de cervezas, en todos los rangos de edad (15-64años), seguido del vino y de los combinados, más consumidos por la población joven (15 a 24 años). No obstante, existen estudios que identifican que hay épocas en las que se aumenta la ingesta de bebidas alcohólicas, y por ende las consecuencias negativas que el abuso conlleva.

Todos recordamos con emoción, y cierta nostalgia, la primera vez que nos encontramos ante el nuevo juego de moda entre nuestros amigos. Dos hermanos fontaneros, uno de rojo, y otro de verde, en su misión de salvar a la princesa. Se trata de Super Mario Bross, creado en 1985 por Shigueru Miyamoto, y que generó toda una revolución en nuestras casas. Se pasó de jugar en la calle al escondite, a estar sentados delante del televisor apretando los botones, consiguiendo monedas y vidas, y tratando de liberar a la Princesa Peach del Reino Champiñón.

Es bien sabido por diferentes estudios que existen ciertos beneficios en el consumo moderado de vino a nivel cardiovascular, siempre y cuando se realice conjunto con una dieta saludable y ejercicio físico. Sin embargo, cuando el consumo de alcohol aumenta de manera exponencial, existen ciertos riesgos a nivel de la salud que son poco conocidos. Uno de los grandes desconocidos dentro de las consecuencias del consumo excesivo de alcohol, es el denominado síndrome de Korsakoff. El alcohol es una sustancia metabolizada por el hígado por la oxidación. La presencia de alcohol en sangre inhibe, por otro lado, el transporte y uso de tiamina (vitamina B1), imprescindible en la transmisión de los impulsos nerviosos cerebrales. Por tanto, el consumo de alcohol tiene importantes efectos en el cerebro.

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una disfunción de origen neurobiológico que produce cierto grado de inmadurez en los sistemas cerebrales que se encargan del regular el nivel atencional, de impulsividad y de movimiento de las personas. Ateniendo a los criterios diagnósticos de la APPA, el déficit de atención es un trastorno caracterizado por un patrón persistente de inatención y/ o hiperactividad-impulsividad, que interfiere con el funcionamiento o desarrollo de la persona.

Aunque se conocen poco, las drogas de origen asiático son cada vez más comunes. A pesar de tener nombres exóticos o impronunciables, están causando estragos y han hecho que salten las alarmas en la Organización Mundial de la salud y en todos los países donde se han detectado estas sustancias. Provienen en su mayoría del oeste asiático y eran hasta hace pocos años consumidas casi exclusivamente por los originarios de estas zonas. Pero recientemente se han comenzado a distribuir entre la población española.

Definida por la OMS en 1964 como enfermedad física y emocional, la adicción es un estado de intoxicación periódica y crónica producida por el consumo repetido de una droga natural o sintética, cuyas características son: el deseo dominante de continuar consumiendo y obtener la droga por cualquier medio, la tendencia a incrementar la dosis, el consumo a pesar de los efectos nocivos para el individuo y la sociedad, y la dependencia física y psicológica, con síndrome de abstinencia si se retira la droga.

En la actualidad se acepta como adicción cualquier actividad que el individuo sea incapaz de controlar, llevándole a conductas compulsivas y prejudiciales para su calidad de vida, y que conducen a un estado psicofisiológico caracterizado por la modificación del comportamiento a causa de dicho impulso irreprimible por consumir.

Pero, ¿Por qué se produce la adicción? ¿Qué ocurre en el cerebro de una persona para que termine siendo adicto y no pueda parar?

Las benzodiacepinas son un tipo de fármaco que deprime el sistema nervioso central, y que es utilizado para el tratamiento de la ansiedad y otros trastornos, como el insomnio o la depresión. Entre estos podemos encontrar el Alprazolam (Trankimazin), Lexatin, Tranxilium u Orfidal, entre otros. Cuando se sigue la pauta médica prescrita, no suelen entrañar repercusiones mayores en las personas y suelen tener el efecto deseado. No obstante, en los últimos años se ha visto incrementado el consumo de estos fármacos hasta llegar a límites preocupantes.